Pero otra vez te digo, ahora que el silencio te envuelve por dos veces en sus alas como un manto: en el fondo de todo jardín hay un jardín. Ahí está tu jardín, Talita cumi.
Libre de la memoria y la esperanza, ilimitado, abstracto, casi futuro, el muerto no es el muerto: es la muerte.
Como el Dios de los místicos, de quien deben negarse todos los predicados, el muerto ubicuamente ajeno no es sino la perdición y la ausencia del mundo.
Todo se lo robamos, no le dejamos ni un color ni una sílaba: aquí está el patio que ya no comparten sus ojos, allí la acera donde acechó su esperanza.
Aun lo que pensamos podría pensarlo él; nos hemos repartido como ladrones el caudal de las noches y los días.
Gauguin - (Eugène Henri Paul Gauguin) Y el oro de sus cuerpos
Errática,
sin vino,
profesional del fósforo,
cuando tú
haciendo un remolino de ilusiones,
con ese estruendo del laurel,
desnudo y para siempre entraste bajo el agua.
Un poco demasiada,
como mirándome los pies,
cuando tú,
domingo rápido,
parada del vidrio,
hincaste el baño con tu gesto de animal profundo.
El agua,
ay,
quedó colgando entre mis ojos y tu carne
como una telaraña, desnudándote más.
Entendida por el demonio,
bárbara,
tuve un acceso de locura,
un punto apenas de explosión atómica,
un apogeo del clavel preciso
y creí.
(Creer es desear tu sexo y darle de comer a una paloma)
Se fue cayendo
la mañana.
El vicio de la estrella
saliendo así de entre tus párpados
era la luz
que yo he llamado lágrimas;
relámpago que empieza aquí y después de verle
no morimos.
(Vete,
dolor que lo menciona:
al innombrable se le pone tumba,
en paz quedamos
y luego va una por el mundo como quien nunca tuvo
cosas inmortales).
Estaba, sí, después del beso,
pidiéndole perdón a las paredes;
estaba como parándome otra vez,
como de niña bajo el vientre,
como palideciendo mucho,
como casi,
como empezando a ser
cuando
desnudo y para siempre entraste bajo el agua.
Todo el naufragio se paró de pronto,
todo en octubre se hizo pan,
misericordia el tiempo.
Otoño, estatua germinal del cuarto,
lúgubre hermosura de los huesos;
sin usarme,
sin yo misma,
naciendo a los temblores importantes,
a la pequeña abertura de la dicha
si llueve y canto;
más tú que nada,
médula del presagio,
sólo un negocio del asombro,
sólo un trémulo palacio donde goteaban
noes ineluctables,
sólo la música que escuchó el verdugo,
azucenado nervio,
estaba
cuando
desnudo y para siempre entraste bajo el agua.
Lying in my bed, I hear the clock ticks, and think of you
Caught up in circles, confusion is nothing new
Flash back, warm night, almost left behind
Suitcase of memories...
Time after
Sometime you pictured me, I'm walking too far ahead
You're callin' to me, I can't hear what you've said
You said, "Go slow, I fall behind"
The second hand unwinds...
If you're lost, you can look and you will find me,
Time after time
If you fall I will catch you, I'll be waiting,
Time after time
I turn, my picture fades, and darkness has turned to grey
Watching through windows, you're wondering if I'm okay
Secrets, stolen, from deep inside,
The drum beats out of time...
If you're lost, you can look and you will find me,
Time after time
If you fall I will catch you, I'll be waiting,
Time after time
If you're lost, you can look and you will find me,
Time after time
If you fall I will catch you, I will be waiting,
Time after time
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.